Thomas Armstrong, nos narra una historia de un grupo de animales que decidieron fundar una escuela. El programa abarcaría: trepar, volar, correr, nadar, escarbar. Por más que discutieron, no se podían poner de acuerdo acerca de cuál sería la materia más importante, de tal modo que decidieron que todos los estudiantes siguieran el mismo programa curricular.
El águila ¿Se la imaginan? Con un vuelo soberbio atravesando las nubes, planeando, desplegando sus alas. Estaba segura de que lo hacía muy, muy bien y que recibía el crédito y la retroalimentación de todo el grupo. Pero cuando entró a la materia de escarbar, resultó que todos sus movimientos motores eran inadecuados, así es que fue asignada a una clase especial para superar sus carencias. La experiencia la marcó de una manera tan dramática, que nunca volvió a volar como sabía.
El conejo corría maravillosamente, pero casi se ahoga cuando entró a la clase de natación. La experiencia fue tan dura y frustrante que nunca volvió a correr bien.

3 comentarios:
Hola soy Mar una de las de 1º que se colaron en tu sesión.... y quería darte las gracias por la sesión tan estupenda que hiciste!!!!
Encontrarse con gente así te motiva para seguir luchando por una educación de calidad!!!!
No se si has visto la entrada de las sesiones. ahí dejé algunas fotos de la actividad.
Un saludo.
S las he visto, genial.... yo ahora mismo estaba viendo el video que tengo grabado de tu sesión para usar algunos recursos!!!!! Un saludo
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